Antes de los años 50, no se escribia especificamente sobre los aspectos teoricos de la literatura infantil en obras especializadas, pero surgieron criterios de ilustres pensadores.
Estos acontecimientos ayudaron a orientar la visión universal sobre lo que tenían que ser y hacer las obras para los niños y niñas.
En Costa Rica, la incomparable maestra de niños y niñas iniciadora de la literatura infantil, Carmen Lyra había creado la cátedra de literatura infantil, en la Escuela Normal de Costa Rica (Heredia), y escribió: "Los cuentos de mi tía Panchita". Sus díscipulos, Carlos Luis Sáenz y Adela Ferreto, recolectaron su mensaje y fomentaron su pensamiento a lo largo de los años en que fue prosiguieron las enseñanzas en la cátedra de Literatura Infantil, en aquella fuente de pensamiento cultural y pedagógico, que fué en el Alma Máter en Heredia. Al lado de ellos, Emma Gamboa, realizaba con niños y niñas de manera eficaz y ejemplar en el Kinder laboratorio de la Normal, una obra de actividades creadoras; entre estas, la literatura, la música y las artes plásticas, desbordaban en acción los gozos estéticos de los preescolares.
Actualmente en Costa Rica, existe un grupo joven de escritores con quienes se esta dando un renacimiento de aquellas inquietudes y actividades. Estos han buscado a los viejos maestros para hacer revivir la obra escrita de la revista infantil y de la hora "viva" del cuento.
La producción literaria dedicada a los infantes actualmente en América Latina y Costa Rica cuenta con una generación de escritores realmente valiosos.
La literatura infantil es un género que incluye obras escritas especialmente para niños y niñas, obras surgidas del folclor y otras de la pluma de los grandes creadores de la literatura universal. No es un género aparte, encuadrado con caracteríticas particulares. aunque se debe tener ciertas condiciones de fondo y forma que hagan que las obras sean asequibles a los pequeños y sean fuente de gozo estético.
La literatura que es realmente del interés de los niños y niñas, no siempre ha sido escrita especialmente para los infantes; pero cuando las obras presentan determindos rasgos, como estructura lineal, lenguaje sencillo y valores universales como el amor, la solidaridad, la conmiseración, estos textos llegan a ser del gusto de los pequeños.
Según Dobles:
La Literatura Infantil tiene condiciones y funciones, la primera condición es que vale también para los adultos y por ser arte.
La segunda condición de la buena literatura para la infancia es que esté escrita de manera que el niño pueda entenderla como porque se adapta a su nivel de desarrollo intelectual, emocional y social. Tienen drama y personajes: no es abstracta, es concreta, sincrética, colorida, rítmica, jocunda y bella. (1981, pág. 85)
Su función no es la de comunicar conocimientos, ni desarrolllar destrezas de perspectiva literaria u ortográfica.
La función es estética: va dirigida a la vida afectiva, los sentimientos, el disfrute de la belleza creada y la imaginación creadora.
Poe eso, su relación tan directa con el juego, el cuento, el teatro, la pintura y otras formas de expresión que liberan la capacidad de inventar, de hacer y de expresarse. Esa es la función del arte, razón por la cual, los mejores jardines de infancia siempre, desde Fröbel hasta la actualidad, han florecido en decires y haceres de bellas creaciones, de los niños y para los niños.
El arte es un promotor de las energías anímicas del hombre. De igual manera lo es de la capacidad expresiva del niño y de la niña: comunicarse, crear, inventar, colaborar, son verbos que cobran cada vez mayor importancia en el quehacer pedagógico y con este enfoque la obra literaria aporta a la infancia una fuente de riquísima iniciación para la creación artísitca y la convivencia social.
El niño ya no es visto más como el pequeño "homunculus": "hombre pequeñito o enano que debe aprender". El adulto impone, ordene o decide los contenidos, desde su perspectiva como adulto. Por el contrario, la nueva pedagogía piensa en ofrecer al niño estímulos acordes con su manera propia de ser niño y de acuerdo con la manera propia de ver el mundo, desde el ángulo visual, física y espiritual. Esta es la óptica a traves de la cual el menor mira todas las cosas que lo rodean, las comprende, las siente y actúa. para crecer y desarrollarse.