¡Hola amigos y amigos!

Les invito a un breve recorrido de la Literatura Infantil en el cual es importante destacar que el siglo XX es la ventana al mundo en lo que se refiere a este tema

sábado, 2 de octubre de 2010

Algunos recursos literarios

ALLÁ EN MI HUERTO

Allá en mi huerto
vive un gusano,
que hace un capullo
fino y delgado.

Allá en mi huerto
vive una rana,
que canta y canta
por la mañana.

Allá en mi huerto,
vive un jilguero,
que feliz canta
si hay aguacero.

                                                                          Anónimo

viernes, 1 de octubre de 2010

Las aventuras de la familia lapa

Un día no hace mucho, mientras dormía su familia, papá lapa despertó, abrió los ojos, y cantó: ¡Caw! Buenos días, mi mundo maravilloso!
Se estiró, bostezó, y se tiró del nido para buscar un desayuno bien rico.

Después de encontrar unas guayabas bien sabrosas, papá lapa regreso de inmediato al niso para darle de comer a su familia hambrienta. ¡ Cuando llegó al árbol, encontro a su familia en el suelo, llorando!

Pero, ¿ Qué pasó, mi familia? ¿Por qué lloran? ¡ Destruyeron nuestra casa, papá!, lloraban los niños.  Papi, algunos hombres vinieron y nos dijeron que tenían hambre y necesitaban talar nuestro árbol para sembrar maíz!  dijo la mamá lapa.  Ella también lloraba.

Pues, qué lástima que tuvieron que cortar nuestro árbol y hogar! Pero, tienen hambre; lo hecho ,hecho está, mi querida familia. Vámonos de aquí, busquemos por las montañas otro árbol para hacer de nuevo nuestro hogar. ¡Ojalá que la gente allá no tenga tanta hambre y que podamos vivir tranquilos! dijo papá. Todos estaban de acuerdo con la idea de papá.

Y así se fueron, volando mucho, de aquí para allá, de arriba hacia abajo, tratando de encontrar un árbol. Papí, mamí  ¿A donde están todos los árboles? preguntaron sus hijos.  Yo no sé mis queridos hijos, yo no sé, lamentó mamá.

Pasaron por muchos pueblitos y aldeas tristes, con muchos niños afligidos y con hambre, con hombres talando los últimos árboles para sembrar maíz en sus campos.  Aún no podemos parar , mamá, no podemos vivir aquí, dijo papá. Entonces, seguiron volando.

Por fin, después de volar por muchos días, llegaron a un bosquecito hermoso.  ¡ mamá!, ¡papá! ¿Podremos vivir aquí?  cantaban y preguntaban con alegría las lapitas.  Sí, este lugar me parece ideal pues tiene muchos árboles. ¡ Vamos a hacer nuestro hogar aquí! dijeron mamá y papá lapa.

Al otro día, después de recoger pedacitos de zacare para hacer su nuevo nido, los niños fueron a jugar por el bosque. Pero, volvieron de inmediato, gritando: ¡mamí, papí! vimos a unos hombres caminado por el bosque. Pero no lo destruían, sino estaban sembrando arbolitos . ¡ vamos a verlos!

Cuando encontraron a los hombres, papá les dijo:  Buenos días mis amigos, nosotros vivimos aquí, y ... ustedes van a cortar los árboles?
 ¿ Cortarlos ? pero, porqué ¡ los árboles son nuestros amigos! contestó uno de los hombres.

Pues sí, don lapa, lo árboles nos sirven para muchas cosas.  Los usamos para amarrar y proteger nuestro suelo y ayudar a los cultivos para que crezcan. Nuestras quebradas no son de color café y siempre tiene agua muy limpia, por eso la podemos tomar,  A veces sí cortamos un árbol para leña o madera, pero siempre sembramos cinco arbolitos en su lugar, para que nunca se acaben nuestros bosques, dijo el hombre.

Al otro día toda la familia lapa cogió vainas de semillas de Guanacaste, cenízaro, cedro y muchos otros árboles, metiéndolas en los picos.  Volaban por todas partes y dejaban caer montones de semillas.

Cada vez que las lapitas veían a unos niños les gritaban que sembraran más árboles.  Sí sembraremos más árboles, gracias por las semillas.  Pero dónde las conseguiremos, preguntaron los niños.   De los mismos árboles, son sus amigos.

Al irse para su hogar , las lapas vieron a los niños sembrando más árboles.  De ese día en adelante toda la gente sembraba árboles, agradeciéndoles a las lapas por ayudarles a salvar su pueblo.

Y también estaba feliz la familia lapa.  Legaron a su nuevo hogar muy confortable y se unieron contentos, sabiendo que todo el mundo estaba feliz y que el bosque y su hogar estaban otra vez seguros.

Por: Karl Whitney ( Cuerpo de paz de Costa Rica).